MALALECHE por Hugo Malasangre-La inconciente, desclasada, fatalista, reformista e ignorante clase obrera chilena
A cualquiera que posea más de dos neuronas y se moleste en hacerlas funcionar le queda claro que éste sistema no da para más. Vivimos bajo la bota de su majestad El Mercado donde las señales de éxito están dadas por las cifras macroeconómicas, crecemos a 6%, la economía más pujante de América, el cobre con los precios más altos de la historia, no se le debe un peso a nadie, es más hay excedentes de plata convenientemente depositados en la banca extranjera, cifras que son todo un ejemplo para otras economías que no logran despegar y que sin embargo tienen al actual presidente con un 26% de aprobación.
Claro por que la lógica mercantilista impuesta a sangre y fuego por Pinochet y su patota de asesinos y tecnócratas, muchos de los cuales han vuelto a estar en el gobierno hoy día, está diseñada sólo para enriquecer aún más al puñado de familias que concentra alrededor del 90% de la riqueza del país, familias que son dueñas no sólo de los bancos, las tiendas del retail y la mayor parte de las industrias fabriles y agrícolas que manufacturan y venden a precios abusivos los artículos de primera necesidad para la población, sino que también, asociadas con extranjeros, son dueñas de los servicios básicos como la electricidad, el agua potable, el servicio de transporte público y las instituciones de Educación que nos venden el futuro de nuestros hijos como un bien de consumo más, familias que están felices con la política económica que impera en el país desde hace alrededor de 30 años y como a mí me gusta dar nombres procederé a nombrar estas familias que son sólo 4, según datos de la revista Forbes.
El Presidente de la República Sebastián Piñera con $2,4 billones de dólares;
Los hermanos Matte, uno de los socios de HidroAysén, con $10,4 billones,
Horst Paulmann y su familia, de Cencosud, con $10, 5 billones; y
La familia Luksic, propietarios de Canal 13 y otros, con $19,2 billones.
La fortuna de estas familias equivale al ingreso anual del 80% de los chilenos que mal vivimos con sueldos irrisorios diseñados por un Ministro de Hacienda que ha declarado que $185000 es demasiado sueldo en entrevista a Radio Cooperativa, Ministro que goza de un sueldo de varios millones de pesos como varios funcionarios más que incluso se han quejado de tener un sueldo “reguleque” y que a gente como yo le entra curiosidad por saber como calificarían el sueldo de un trabajador común que se bate con el mínimo y al cual esta danza de millones ni siquiera roza, es más para seguir llenando los bolsillos de estás 4 familias no solo los servicios básicos han incrementado sus valores en forma escandalosa, el transporte público en un año ha subido 7 veces, la electricidad y el agua potable son casi un 30% más caras que hace un par de años, además el alza de la canasta familiar ha convertido algunos alimentos como la carne de vacuno, las paltas y varios otros en prohibitivos para el trabajador común y el derecho a la recreación prácticamente ha desaparecido en pos de la supervivencia por que entre comprar una entrada al cine y algo para echarle a la olla la elección es obvia y más patético aún, la elección entre educar a un hijo y echarle algo a la olla…
Los estudiantes chilenos nos han dado el ejemplo, el sistema no sirve, la educación no es un bien de consumo, es un derecho. Educación estatal laica, gratuita y de calidad, con movilizaciones que llevan casi tres meses y que no decaen, con manifestaciones que han rayado en el heroísmo de estudiantes que arriesgando su vida dejaron de ingerir alimentos por más de un mes u otros que arriesgan su integridad física enfrentando a los pacos abusadores armados hasta los dientes uniformados algunos, encapuchados e infiltrados otros y a los flaites con cara tapada y pagados por la derecha para destrozar y darles tema a la prensa que pertenece también en su mayoría a las 4 familias ya nombradas para desviar la atención de lo central del tema. Estudiantes dispuestos a perder uno o dos años si es necesario por que lo que se apuesta es el futuro.
Que contraste la valiente lucha de los estudiantes con la actitud pasiva y sumisa de la clase trabajadora chilena, La respuesta al llamado de la Central Unitaria de Trabajadores a paralizar el país los días 24 y 25 de Agosto ha sido penosa, penosa en cuanto a respuesta y penosa en cuanto a análisis. La declaración de la CUT afirmando que el 80% de los trabajadores se plegaron al Paro Nacional es derechamente tapar el sol con un dedo.
Para empezar los trabajadores del transporte público claramente no pararon, los problemas de frecuencia que se suscitaron no se debieron a la adhesión al paro sino a las barricadas y piedrazos de que fueron víctimas por parte del lumpen que inevitablemente cobra protagonismo en estas coyunturas. Los trabajadores no solo se dirigieron a trabajar sino que la mayoría optó por salir temprano de sus casas para llegar como fuera a sus lugares de trabajo, la anormalidad que se vio en los días de paralización estuvo dada por los estudiantes que sí se manifestaron y por el lumpen que aprovechó de saquear y destrozar como siempre ¿los trabajadores? Bien gracias, la gran mayoría se retiró un par de horas antes de sus trabajos, pero no como acción de protesta sino con el permiso de sus empleadores previendo dificultades en el normal regreso a casa. Al día siguiente la marcha convocada fue todo un éxito, miles de personas marchando por la Alameda exigiendo el fin de éste sistema de exclusión e injusticias, estudiantes muchísimos, partidos políticos, asociaciones gremiales, etc ¿Trabajadores? Un puñado, principalmente empleados públicos que tienen contratos casi inamovibles, que contraste con Argentina por ejemplo, que cuando la CGT convoca a un paro, la 9 de Julio se llena con 300 mil trabajadores.
En otros artículos he tratado sobre la estupidez congénita del chileno medio, la clase trabajadora es parte de ese segmento y a la estupidez se agrega a mi juicio la cobardía y la sumisión. El trabajador chileno es inconciente de su condición de explotado, o sea como diría el viejo Lenin “Tiene conciencia de sí, pero no para sí”, acepta con agradecimiento servil lo que le tiran los burgueses justificándose con frases cliché “la política es sucia, esté quien esté hay que trabajar igual no más” con un simplismo mental que a mí personalmente me exaspera. He escuchado trabajadores jactarse de ganar “buena plata” con sueldos que bordean los 300 mil pesos y que apenas alcanza en una familia de 4 personas, con un fatalismo proveniente de su religión, una religión que consiste en creer que hay un poder invisible que gobierna al mundo desde el cielo y que las cosas son como son por que éste poder así lo quiere, creencia alimentada por siglos por la alta y privilegiada jerarquía de la iglesia romana para seguir viviendo rodeada de lujos a costa de una parte la miserable remuneración que reciben sus seguidores quienes no tienen la capacidad mental para cuestionar nada de lo que esta jerarquía afirma y por el temor de que este dios les envíe toda clase de castigos divinos. El obrero chileno en consecuencia no es revolucionario por que no se cree a sí mismo, no cree que tiene la fuerza y el poder de botar toda esta institucionalidad nefasta y sobre sus cenizas construir una nueva más justa y más solidaria, al contrario es reformista y espera eternamente reformas legales que mejoren su situación sin entender que los que hacen las leyes son empresarios a los que no les interesan los trabajadores y sus familias, sólo lo necesario para que vivan y puedan seguir explotándolos. El obrero chileno es ignorante no sólo por que la calidad de la educación en Chile es pésima y cara, sino además por que a muchos no les interesa educarse por que simplemente no conocen otra realidad o por que no les da el mate no más, por que más del 50% de la población no entiende lo que lee (estudio hecho por la U de Chile) y en vez de estimular la lectura se crean adefesios como La Cuarta o LUN y la TV que bombardea con farándula haciendo más importante con quien se acuesta Luly Love que las discusiones sobre el sueldo mínimo. El obrero chileno es desclasado por que mira en menos a sus iguales sólo por que pertenecen a otra etnia, otra condición sexual u otro país o sea en palabras claras es racista, homofóbico y xenofóbico y es incapaz de comprender que la única manera de salir de su condición de explotado es la unión de todos los trabajadores como tan bien lo expuso Marx.
Pero el obrero chileno es como es a mi juicio por razones históricas, sociológicas, políticas y religiosas claras en un lavado de cerebro que ha durado siglos, quiero aclarar acá que yo también pertenezco a la clase obrera, previniéndome de toda esa gente que me va a putear leyendo esto.
En el siglo 19 y principios el 20 la clase obrera chilena era sin duda valiente, aguerrida y conciente. Tan valiente era que fue usada como carne de cañón en dos guerras por la burguesía chilena y por capitales extranjeros, la historia de Chile está llena de negros episodios de matanzas de trabajadores.
Hacia 1900 Chile tiene una población de casi 3 millones de habitantes, de los cuales 250 000 son obreros.
Ese año surge la primera organización sindical. Es la Mancomunal de Obreros de Chile, fundada en Iquique el 21 de enero, que agrupa a los trabajadores de la provincia de Tarapacá. Luego se crean entidades similares en otros puntos, especialmente en la zona norte.
El aparecimiento de las Mancomunales , marca el inicio de una etapa de grandes movimientos huelguísticos, caracterizados no sólo por la masividad y combatividad, sino por el decisivo apoyo solidario de clase que tenían.
Estos movimientos pusieron en peligro la estabilidad de los regímenes reaccionarios. Por eso, son reprimidos por los gobiernos de los Presidentes Germán Riesco (1901-1906) y Pedro Montt (1906-1910). En algunas ocasiones, aplastados por terribles masacres, buscando con ello no sólo derrotar la huelga concreta, sino que barrer con las mancomunales. Entre éstas tenemos: la masacre contra los obreros marítimos en Valparaíso, en 1903; contra los pobladores de Santiago, en 1905; de la Plaza Colón de Antofagasta, en 1906; la de la Escuela Santa María de Iquique, el 21 de diciembre de 1907.
En ese año, desaparecen todas las Mancomunales existentes en el país.
Ya en el siglo 19 habían aparecido líderes políticos que empezaron a forjar una clase obrera aguerrida y con temple, líderes que la historia no registra con precisión, pero que lideraron una serie de huelgas triunfantes, pero es el año 1912 cuando hace su aparición el que a mi juicio es el líder más grande de la clase obrera chilena Luis Emilio Recabarren. Nacido en Valparaíso trabaja desde los 14 años como tipógrafo, a los 18 milita en el Partido Demócrata (no habían muchas opciones) y funda el primer periódico con voz obrera “La Democracia”, viaja al norte a Tocopilla y funda “El Trabajo” órgano escrito de los obreros en Tocopilla. Es elegido diputado en 1906 y despojado de su cargo al negarse a jurar por Dios (grande Recabarren) es condenado a la cárcel por ser dirigente obrero, huye a Argentina y milita en el partido Socialista Argentino en Buenos Aires.
Se encuentra en esa ciudad cuando conoce lo de la masacre de la Escuela Santa María de Iquique. Escribe varios artículos en “La Vanguardia”, periódico del PS argentino, que son reproducidos por “La Voz del Obrero”, de Taltal. En uno de estos, aparecido el 13 de enero de 1908, plantea le necesidad de ir a la creación del partido revolucionario de la clase obrera chilena. Retorna al país a fines de 1908. Es detenido y permanece ocho meses en la cárcel. Después se traslada a Iquique. Allí se une con Teresa Flores, obrera de ese puerto. Antes estuvo casado con su prima Guadalupe del Canto, quien lo abandona en Buenos Aires en 1907. En Iquique funda “El Despertar de los Trabajadores”, el principal de los once periódicos que creara. El primer número aparece el 16 de enero de 1912. Desde sus páginas plantea la necesidad del partido revolucionario. Por ejemplo, en la edición del 21 de mayo, llama a que “fundemos aquí el formidable pedestal del Partido Socialista de Chile”. En esa época todos los partidos revolucionarios se denominaban socialistas. Recabarren es el más grande educador de masas de la historia de Chile. Utiliza la prensa, los grupos de teatro, sus charlas, discursos, folletos, libros, las conversaciones personales, para educar, unir y organizar a la clase obrera. Es el principal factor subjetivo en la transformación de ésta en una “clase para sí”.
La cosa es que en 1912, el 4 de junio de 1912, en el local de “El Despertar de los Trabajadores”, ubicado en calle Barros Arana 9, de Iquique, se reúnen unos 30 revolucionarios, encabezados por Recabarren. Acuerdan, por unanimidad, fundar el partido político de la clase obrera, al cual denominan Partido Obrero Socialista que después se llamaría Partido Comunista de Chile, todo por culpa de la 1ª guerra mundial en la que la 2ª internacional socialista llama a los trabajadores a defender sus países mandando a la porra la lucha de clases, la internacional se divide y los partidos pasan a llamarse de socialistas a comunistas. Recabarren lidera el PC por muchos años representando legítimamente los intereses de clase y combatiendo firme y valientemente a la poderosa burguesía de la época. Bueno en 1923 el PC sufre su primera crisis, una fracción conspira contra Recabarren, lo deja en minoría, éste los desenmascara plantea elecciones nuevas “un militante un voto”, lo logra, pero antes de saber el resultado se suicida. A pesar de la desaparición del líder, el partido sigue siendo un referente para la clase obrera y campesina del país, A raíz de la triunfante revolución Bolchevique el PC se “Bolcheviza” y adhiere a la 3ª Internacional Comunista, por desgracia en Enero de 1924 muere Lenin quien junto a Trotsky fue el gran gestor y líder de la triunfante revolución, su testamento fue convenientemente ocultado lo que permitió el ascenso de un personaje oscuro, no muy brillante, bastante violento apodado Stalin (acero), eso a mi juicio y aunque les parezca raro fue determinante en la actual idiosincrasia de la clase obrera chilena, veamos:
Stalin disuelve los soviets, acapara poder, encarcela exilia o hace matar a los miembros del partido Bolchevique, se convierte en un sanguinario dictador, aunque la economía de la URSS era un desastre Stalin y los miembros del Comité Central gozaban de innumerables privilegios y se daban la vida del oso. Cuando vino la segunda guerra mundial por cuestiones si se quiere “del destino” la URSS termina siendo aliada de las dos máximas potencias imperialistas, EEUU e Inglaterra y para no incomodar a sus aliados Stalin “congela“ la Tercera Internacional.
Al terminar la 2ª guerra mundial se viene la debacle, el fascismo estaba derrotado,las burguesías capitalistas por las cuerdas, la Tercera Internacional sale de su congelamiento era hora, había que asestarle el golpe final al capitalismo, pero…Stalin se reúne con Churchill y Roosevelt en Yalta y Post Dam y se reaparten el mundo, crean el status quo, Churchill y Roosevelt se comprometen a no molestar a Stalin dentro de las fronteras de la URSS y a cambio Stalin se compromete a encerrar la revolución entre 4 paredes y a no financiar ni promover revoluciones fuera de la URSS, entonces en vez de aplastar al capitalismo la Tercera Internacional se pone al servicio de la reconstrucción mundial en la primera de las grandes traiciones a la clase obrera de parte del Partido Comunista Internacional.
Esa es la política que adopta también el PC en Chile, la política de los pactos, la política de “si en Moscú llueve la militancia chilena deberá usar paraguas”, la política reformista en vez de la revolucionaria. Esta política en Chile se refleja en lo que para mí son 4 grandes hitos en el que el partido que los trabajadores consideran “su” partido no sólo traiciona los intereses de clase, sino que le va enseñando a la clase obrera que algunos burgueses son buenos, que la revolución no es necesaria y que a través de la creación de leyes se pueden conseguir logros, ya no les dicen que la única manera de conseguir estos logros es hacer cenizas el orden capitalista imperante y sobre sus cenizas construir un nuevo orden justo y equitativo para los trabajadores como nos habían enseñado Marx, Engels, Lenin y Trotsky. Claro esto fue facilitado por todos los siglos de discurso religioso que les enseñaba a los trabajadores a conformarse con lo que son, con ser explotados, total su recompensa llegaría “en la otra vida”
El primero de estos hitos es la elección de Gabriel Gonzáles Videla con el apoyo y los votos del Partido Comunista de Chile. González Videla provenía de una familia de la alta burguesía y el PC les dijo a los trabajadores que era un buen hombre y que se conseguirían muchas cosas con él, no les dijeron jamás que durante su estadía en París como embajador fue un gran simpatizante y amigo de los nazis. Fue electo con el 40% de los votos y los comunistas chilenos salieron a las calles a celebrar la victoria de “su” candidato. Una vez en el poder Gonzáles Videla dictó la llamada “Ley maldita” que proscribió al PC y encarceló a sus dirigentes en el campo de concentración de Pisagua. El poeta Neruda que había sido uno de los encargados de la campaña del candidato Gonzáles Videla inició entonces otra fuerte campaña, esta vez en su contra y ahí recién se les dijo a los trabajadores quien era realmente éste explotador que ellos mismos habían ayudado a elegir, un poco tarde ¿Cierto?.
El 2º hito fue el gobierno de la UP, la vía al Socialismo con “empanadas y vino tinto” como se le llamó, es conocida la descarada intervención del gobierno yanqui a través de la CIA para desestabilizar al gobierno, la descarada venta no sólo de la burguesía chilena a los dólares yanquis sino también de muchos dirigentes obreros y burgueses como los dueños de camiones por ejemplo. A pesar de ser más que conocida la conspiración para derrocar al gobierno popular el PC de Chile siguió insistiendo en la vía pacífica, en decirles a los trabajadores que todo se iba a arreglar mediante leyes y guardó silencio cómplice ante fuertes medidas antiobreras como los allanamientos a los Cordones Industriales por ejemplo. Los resultados todos los sabemos, 17 años de oscuridad de una dictadura horrorosa.
El PC no aprendió, el 3º de los hitos fue que fiel a la política stalinista de convivencia y cooperación con la burguesía y el capitalismo se sumó, cuando la dictadura de Pinochet estaba por las cuerdas y a un paso de caer, a la propuesta de la burguesía política de inscribirse en los registros electorales y votar NO al dictador. Es cierto el NO ganó, pero esta salida permitió entre otras cosas que el dictador envejeciera y muriera tranquilito en su casa y no en la cárcel disfrutando de la cuantiosa fortuna que robó durante 17años y que guardó en bancos extranjeros. La guinda de ésta torta fue al día siguiente del triunfo del NO, la gente repletaba las calles, expectante, esperando, rodeando La Moneda, dirigentes del PC lejos de decirles a las masas que coparan el Palacio Presidencial desde tanquetas policiales llamaban a la calma y le decían a la gente que se fuera a su casa traicionando una vez más a la clase y dejando el poder en bandeja a la burguesía.
El último hito sin duda fue el llamado del PC de Chile, el partido de los pobres, de los trabajadores de los explotados y perseguidos a votar por Patricio Aylwin el candidato Demócrata Cristiano que la oposición burguesa a Pinochet propuso para la presidencia. Entre los logros de Aylwin estaba el haber llamado a los militares a perpetrar el golpe de estado contra Salvador Allende, el haber declarado después del golpe “Los militares han salvado a Chile” mientras se mataba y se torturaba. El gobierno del señor Aylwin estuvo marcado por las continuas amenazas del ex dictador que aún vivía, ante las que el Presidente agachaba sumisamente el moño mientras sepultaba las aspiraciones de justicia de miles de familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos declarando que se haría justicia “en la medida de lo posible”. El PC justificó su apoyo a tan digno personaje diciéndoles a los trabajadores que era el “mal menor”, en vez de hacer lo correcto: llamarlos a anular el voto para presidente y a votar por los candidatos de izquierda al parlamento.
Estos grandes episodios sumados a muchos pequeños, dirigentes sindicales comprados, luchas obreras negociadas con ventajas para el empresario, les enseñó a la clase obrera que la lucha es inútil, que los explotadores siempre van a ganar, que hay que agachar el moño no más y que hay que cuidar la pega con la cabeza gacha por más denigrante y miserable que esta sea. A esto se suma una legislación laboral heredada de la dictadura que impide sindicalizarse y negociar colectivamente, legislación que la burguesía concertacionista (incluidos los dos gobiernos “socialistas”) no hizo nada por cambiar y la fuerte y siempre nefasta influencia de las iglesias cristianas de toda índole. El resultado no podía ser otro una clase obrera mayoritariamente cobarde y asustada que mira desde un balcón alejado cómo los jóvenes luchan a riesgo de sus propias vidas por un futuro más luminoso y justo, futuro que ellos son incapaces de siquiera vislumbrar cegados por el sudor de su miedo.
Por: Hugo Malasangre
es duro este escrito pero tan real tan verdadero
muy bueno
29 octubre 2011 at 16:47